Ánimas a la brega

“Alargo el brazo y a tientas consigo que pare.
Consigo fijar la mirada y ya marca dos minutos más de las 5 de la mañana.
En tres horas, debo estar a 150 km de casa para seguir formando parte de todo. De camino a la estación hay algunas almas más que desperezan. Lo se, veo sus ventanas iluminadas. Tras las cortinas, otras historias”.